{"id":248,"date":"2011-04-05T17:19:52","date_gmt":"2011-04-05T17:19:52","guid":{"rendered":"https:\/\/roulottemagazine.com\/demo\/?p=248"},"modified":"2011-11-06T20:34:05","modified_gmt":"2011-11-06T20:34:05","slug":"the-monster%e2%80%99s-tail-ariella-azoulay-adi-ophir","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/roulottemagazine.com\/es\/2011\/04\/the-monster%e2%80%99s-tail-ariella-azoulay-adi-ophir\/","title":{"rendered":"The Monster\u2019s tail. Ariella Azoulay \/ Adi Ophir"},"content":{"rendered":"<p><strong>La cola del monstruo<sup>1<\/sup>. Ariella Azoulay y Adi Ophir<\/strong><\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p>A pesar de que Israel insiste en que el muro no es m\u00e1s que un escudo temporal frente a los ataques terroristas, sus detractores sostienen que se trata de un importante proyecto geopol\u00edtico ilegal que irrumpe en tierras palestinas y se apropia de facto de vastas extensiones de su terreno, causando una devastaci\u00f3n injustificable a los palestinos que viven a lo largo de su per\u00edmetro y su entorno. Tanto detractores como defensores presentan el muro como una nueva estrategia, bien de lucha contra el terrorismo, bien como parte del proceso de colonizaci\u00f3n y control de Cisjordania. Desde ambas partes se juzga o se justifica el muro seg\u00fan las intenciones ocultas tras su construcci\u00f3n y por los efectos directos que tiene en el entorno, hasta el momento tan s\u00f3lo anunciados y apenas evaluados. A lo largo de este texto vamos a poner en cuesti\u00f3n dicha asunciones, argumentando que el muro es uno de los numerosos instrumentos del aparato de poder israel\u00ed en los Territorios Ocupados, cuya funci\u00f3n debe entenderse en el contexto de un an\u00e1lisis estructural e hist\u00f3rico de su <em>modus operandi<\/em>. El presente texto propone y esboza dicho an\u00e1lisis como punto de partida para examinar la relevancia estrat\u00e9gica del muro. A nuestro parecer, tal inmenso proyecto de construcci\u00f3n y destrucci\u00f3n es parte, y resultado, (quiz\u00e1s el m\u00e1s visible, pero no el principal) de una fase de la ocupaci\u00f3n que dura ya m\u00e1s de una d\u00e9cada<sup>2<\/sup>, intensificada tras la segunda Intifada, aunque sin alterar su l\u00f3gica y estructura b\u00e1sicas.<\/p>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>La econom\u00eda de la violencia<\/strong><\/p>\n<p>Desde el comienzo de la segunda Intifada palestina, la violencia en el conflicto entre Israel y Palestina ha aumentado y cada vez es m\u00e1s espectacular. Esta clase de violencia mata de forma instant\u00e1nea, casi siempre a inocentes, causando heridos y da\u00f1os en c\u00edrculos conc\u00e9ntricos en torno a los centros de erupci\u00f3n, que afloran en ambos bandos cuando se hace uso de armas y bombas contra poblaci\u00f3n civil y combatientes, de forma m\u00e1s o menos indiscriminada. Pese a los intentos de justificar la violencia de unos, por un lado, y mostrar la de otros como una expresi\u00f3n de barbarie fruto de la pura crueldad, por el otro, las series de escenas espectaculares se suceden con tal consistencia y regularidad que dan lugar a una impresi\u00f3n de simetr\u00eda entre bandos, reflejada en la ret\u00f3rica de las expresiones \u201cciclo de violencia\u201d o \u201cinterminable cadena de venganza\u201d. Tales met\u00e1foras son sin duda enga\u00f1osas, y no porque se pueda fundar y probar que un bando sea justo y el otro cruel, sino porque esta inexacta lectura sim\u00e9trica de la violencia no s\u00f3lo ignora un contexto de casi cuatro d\u00e9cadas de colonizaci\u00f3n y desposesi\u00f3n, sino que tan s\u00f3lo tiene en cuenta la violencia espectacular sin contemplarla como una m\u00e1s de las facetas y elementos que conforman la econom\u00eda de la violencia en su globalidad. A fin de comprender dicha econom\u00eda, se hace necesario analizar las relaciones funcionales y estructurales entre las diversas formas y actos de violencia y los patrones b\u00e1sicos seg\u00fan los que se distribuye en ambos bandos. Tan s\u00f3lo as\u00ed es posible comprender la producci\u00f3n sistem\u00e1tica y cr\u00f3nica de desastre en los Territorios Ocupados que sit\u00faa al pueblo palestino \u201cal borde de la cat\u00e1strofe humanitaria\u201d<sup>3<\/sup>.<\/p>\n<p>Llegado este punto se hace necesaria una breve digresi\u00f3n sobre el concepto de violencia. Por lo general, \u00e9sta suele asociarse a un estallido de fuerzas f\u00edsicas, m\u00e1s o menos espectacular, que desgarra cuerpos u objetos. A este tipo de violencia la llamamos <em>espectacular<\/em>, ya que siempre es un acontecimiento para ser visto (incluso cuando no haya nadie mirando, como en un atraco en un callej\u00f3n oscuro o una masacre en un lugar apartado). Pero una acci\u00f3n es violenta incluso cuando se suspende la erupci\u00f3n de fuerza f\u00edsica y la insinuaci\u00f3n y la disuasi\u00f3n reemplazan el contacto material con el cuerpo expuesto. En este caso la llamaremos <em>suspendida<\/em> (aunque todo el mundo est\u00e9 mirando, no hay nada que ver). La violencia siempre ocurre en la interacci\u00f3n entre la espectacularidad del estallido y la suspensi\u00f3n y su eficacia depende de que se mantenga la distancia entre los dos extremos.<sup>4<\/sup><\/p>\n<p>Las diversas formas pol\u00edticas de sociedad difieren entre s\u00ed por el modo en que el espacio\u00a0 se organiza y se mantiene. Por ejemplo, en el caso de las democracias modernas, \u00e9stas se presentan como sistemas de poder que se esfuerzan en reducir la violencia espectacular, reemplazarla por violencia suspendida y hacer ambas tan invisibles como se pueda. En una democracia liberal, s\u00f3lo se puede pasar de la violencia suspendida a la espectacular cuando ata\u00f1e al cumplimiento de la ley. La violencia suspendida no resulta suficiente cuando un gobierno pierde legitimidad o no consigue recuperarla, cuando impone pol\u00edticas a la poblaci\u00f3n dominada de forma unilateral o cuando el recuerdo de dicha imposici\u00f3n es reciente. Aun as\u00ed, incluso en los casos m\u00e1s extremos, ambas formas de violencia coexisten e interact\u00faan. Si la erupci\u00f3n de fuerzas se prolongara ininterrumpidamente, sin intervalos de calma, las partes en conflicto perecer\u00edan en una lucha a muerte.<sup>5<\/sup><\/p>\n<p>Desde el inicio de la segunda Intifada, la ocupaci\u00f3n israel\u00ed en los Territorios Ocupados se ha caracterizado por un precario equilibrio entre la violencia espectacular y la suspendida. Gracias al enorme despliegue del ej\u00e9rcito por todas partes, la presencia de las fuerzas en suspensi\u00f3n se ha intensificado y se ha hecho m\u00e1s visible, reduciendo el lapso de tiempo necesario para reaccionar y accionar dichas fuerzas. Esto se ha traducido en momentos de erupci\u00f3n m\u00e1s frecuentes, letales y destructivos que nunca antes en las cuatro d\u00e9cadas de ocupaci\u00f3n. El ej\u00e9rcito est\u00e1 desplegado en todas partes, como en estado de guerra, aunque no la haya, pues \u00e9sta halla en suspensi\u00f3n. Lo \u201c\u00fanico\u201d que hay es un gran n\u00famero de incursiones, redadas nocturnas y matanzas con objetivos se\u00f1alados y \u201cda\u00f1os colaterales\u201d locales, adem\u00e1s de bombardeos suicidas, tiroteos espor\u00e1dicos, demolici\u00f3n de viviendas (como castigo o ataque), destrucci\u00f3n de infraestructura, de forma circunstancial o intencionada, y numerosas detenciones y encarcelamientos. A pesar del enorme aumento del n\u00famero, la duraci\u00f3n y el alcance de estos ataques y enfrentamientos perfectamente planificados, sobre todo en la Franja de Gaza, y cuyo efecto acumulativo es obvio, la gran mayor\u00eda de soldados estacionados en los Territorios Ocupados durante las \u00faltimas d\u00e9cadas, incluyendo los a\u00f1os de la Intifada, no han entrado en combate contra nadie. La violencia ejercida se ha limitado al uso de armas,\u00a0 porras y tanques, a la insinuaci\u00f3n en los puntos de control o a la voz an\u00f3nima que declara el toque de queda, cuyo eco acompa\u00f1a a las patrullas a pie o motorizadas. Esta contenci\u00f3n en el uso de la fuerza es precisamente el tipo de violencia m\u00e1s utilizada, la que est\u00e1 presente en todas partes, que puede aflorar repentinamente casi en cualquier sitio y momento y que coacciona los movimientos de los palestinos y supone un gran impacto en sus actividades. La violencia suspendida es efectiva sin tener que eclosionar, ya que proh\u00edbe, impide, retrasa y complica las actividades m\u00e1s simples, mina cualquier preferencia, reduce las actividades diarias, enloquece a las personas y, a veces, incluso mata. En ocasiones, su impacto es incluso m\u00e1s catastr\u00f3fico que el de la violencia espectacular.<\/p>\n<p>Sin embargo, cuanto mayor es la presencia de la violencia suspendida, menor es la l\u00ednea que la separa del estallido. No hace mucho (en noviembre-diciembre de 2004), la prensa israel\u00ed se hizo eco de una nueva oleada de \u201ccuestionamientos morales\u201d y \u201cautorreflexi\u00f3n\u201d centrando otra vez la atenci\u00f3n en el \u201ccomportamiento inmoral\u201d de los soldados israel\u00edes en los Territorios y esforz\u00e1ndose por describir las operaciones militares de acuerdo con ciertas premisas morales que se supone regulan y legitiman la violencia. Casi cada semana, la prensa revela un nuevo incidente en que la violencia suspendida estalla y resulta en ocasiones mortal, sin que sea sancionada. Al mencionar estos sucesos supuestamente excepcionales y terribles, muchos olvidan que lo que habr\u00eda que cuestionar es la violencia suspendida que acarrea la presencia de las tropas israel\u00edes en territorio palestino y que las condiciones que permiten el salto de la suspensi\u00f3n a lo espectacular var\u00edan constantemente. No hay ninguna norma que rija la presencia de la violencia suspendida ni las condiciones que dictan su erupci\u00f3n. Con demasiada frecuencia, \u00e9sta se traduce en espect\u00e1culos de muerte y destrucci\u00f3n en los que \u201clo-inesperado-siempre-era-lo-de-esperar\u201d. Al mismo tiempo esta violencia se coagula en la suspensi\u00f3n y en la presencia de tropas, visible y amenazadora, o en la invisibilidad de \u201cunidades especiales\u201d, \u201cinstigadores\u201d y \u201cterroristas\u201d.<\/p>\n<p>Los Territorios Ocupados se han convertido en una \u201czona de indistinci\u00f3n\u201d<sup>6<\/sup> entre ambos tipos de violencia en la que el cuerpo ocupado se halla constantemente expuesto a todo tipo de peligros, desamparo y abandono. El \u201cesc\u00e1ndalo moral\u201d que suscitan algunos de dichos estallidos de violencia podr\u00eda leerse como un intento de establecer una importante distinci\u00f3n entre una forma de violencia y otra y en su apariencia de legitimidad, as\u00ed como el control del salto de una a otra. Todo ello sucede en un momento en que dicho control de la distinci\u00f3n y la transici\u00f3n entre ambas, crucial para racionalizar las operaciones del aparato del poder, se ve amenazado por nuevas t\u00e9cnicas de segregaci\u00f3n y control de movimientos que el mismo aparato ha puesto en pr\u00e1ctica recientemente<sup>7<\/sup>.<\/p>\n<p>Pero incluso ahora, tras la serie de \u201cincidentes inmorales\u201d aparecidos en la prensa y a la vista del gran aumento y el alcance de los enfrentamientos entre tropas israel\u00edes y milicias palestinas dispersas, la fuerza acumulada en los diversos instrumentos de violencia no se recrudece. Pocas veces se cruza el umbral de la violencia espectacular<sup>8<\/sup> pues, en la mayor\u00eda de los casos, la poblaci\u00f3n ocupada prefiere obedecer, darse la vuelta, renunciar a quejarse, esperar en la cola, desvestirse, ponerse delante de la c\u00e1mara, bajar la voz o callarse. Su resistencia se neutraliza sin tener que recurrir a dicha violencia. Aunque este \u00e9xito es ef\u00edmero ya que, para generarlo, el poder necesita una violencia suspendida cada vez m\u00e1s intensa, m\u00e1s amenazadora y con estallidos cada vez m\u00e1s frecuentes de violencia espectacular a causa de la creciente p\u00e9rdida de poder disuasorio de la primera. Dicha p\u00e9rdida de poder no se debe a una reducci\u00f3n de presencia militar (que s\u00f3lo aumenta), sino al hecho de que los palestinos tienen cada vez menos que perder. Para lograr la misma sumisi\u00f3n, las muestras de poder deben ser m\u00e1s imponentes.<\/p>\n<p>La presencia de la violencia suspendida se hace necesaria y se intensifica debido a que el aparato gubernamental en los Territorios carece de los tres tipos de control que, bajo circunstancias normales, le permitir\u00edan confiar en el uso de signos y s\u00edmbolos de violencia suspendida, reducir su visibilidad y evitar recurrir a la espectacular. <em>En primer lugar<\/em>, no existe una legislaci\u00f3n: el sistema legal al completo se halla en suspensi\u00f3n, sustituido por una serie de mandatos <em>ad hoc<\/em> y regulaciones que cambian constantemente<sup>9<\/sup>. La naturaleza arbitraria del poder hace que las normas no sean efectivas a menos que vayan acompa\u00f1adas de violencia suspendida visible. El aparato dirigente necesita de una presencia ingente de este tipo de violencia para simplemente dictar y modificar normas y aplicarlas en el control del comportamiento de los ocupados. Y \u00e9stos la necesitan para saberlas y comprender qu\u00e9 se espera de ellos: c\u00f3mo ir a trabajar, a la escuela, por d\u00f3nde pasar para ir a comprar pan o c\u00f3mo poner una bomba.<\/p>\n<p><em>En segundo lugar<\/em>, el aparato del poder carece de espacios donde impartir disciplina, a parte de las prisiones y los campos de detenci\u00f3n, cuyo papel no es educar, adoctrinar o reformar, sino excluir e intimidar a sujetos no deseados por el poder. <em>En tercer lugar<\/em>, y en lo que concierne a la poblaci\u00f3n palestina, tampoco existe un aparato ideol\u00f3gico que cumpla esa funci\u00f3n, ni por medio de pr\u00e1cticas disciplinarias, ni de forma independiente. Obviamente el poder gobernante en Israel est\u00e1 profundamente imbuido de producci\u00f3n ideol\u00f3gica, pero sus consumidores son sus propios ciudadanos.<sup>10<\/sup> La sublevaci\u00f3n palestina ha eliminado pr\u00e1cticamente la posibilidad de que el gobierno israel\u00ed pueda servirse de medios ideol\u00f3gicos o de adoctrinamiento para gobernar a la poblaci\u00f3n palestina. El poder se muestra incapaz de modelarles y convertirles en sus s\u00fabditos. Con la aplicaci\u00f3n de las leyes en suspenso y sin aparato disciplinario e ideol\u00f3gico, los palestinos de los Territorios no pueden convertirse en s\u00fabditos de Israel, al contrario de lo que sucede con los palestinos ciudadanos israel\u00edes. El palestino ocupado no es un s\u00fabdito ni seg\u00fan la acepci\u00f3n moderna del t\u00e9rmino ni seg\u00fan su antigua acepci\u00f3n latina: a diferencia del s\u00fabdito moderno, al palestino no se le reconoce como receptor de derechos ni como fuente de conocimiento y acci\u00f3n. Pero tampoco es un <em>subjectus<\/em>, alguien que, a diferencia de un esclavo, obedec\u00eda a su amo por convicci\u00f3n y voluntad propia y cuyo sometimiento se inser\u00eda en una cadena de sometimientos y autorizaciones de la que incluso el soberano formaba parte<sup>11<\/sup>. El palestino que se halla bajo la ocupaci\u00f3n no es ni s\u00fabdito ni ciudadano. Es un no-ciudadano sujeto a un poder gobernante de quien no es s\u00fabdito y al que obedece por un temor manifiesto a su autoridad, algo que recibe como pura agresi\u00f3n y arbitrariedad. Pol\u00edticamente es un mero objeto del poder, tanto un objetivo de \u00e9ste como un obst\u00e1culo que se le opone e interfiere en su camino. A ojos del poder, es un destinatario de acci\u00f3n simb\u00f3lica, concebido ante todo para ser receptor de acci\u00f3n violenta. La resistencia puede aflorar cada vez que ose replicarle al gobierno, intentando hacerse con su posici\u00f3n.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, desprovisto de la mediaci\u00f3n de la ley, la ideolog\u00eda y la disciplina, el poder gobernante debe intensificar la presencia de la violencia suspendida y recurrir a la violencia espectacular, siempre a punto de entrar en juego. En lugar de educar y disciplinar a sus s\u00fabditos, el poder hiere sus cuerpos y destroza sus propiedades. El castigo ya no se asocia a la ley sino a la resistencia, a cualquier presencia que se le dirija en otros t\u00e9rminos que no sean los suyos. Y la violencia espectacular no se limita al castigo y al cumplimiento de la ley, sino que sirve principalmente para preservar la fuerza disuasoria de la misma violencia suspendida. La resistencia, la reclamaci\u00f3n de libertad y espacio propio en medio de los esfuerzos controladores del poder, le brinda a \u00e9ste la excusa perfecta para pasar del control a la destrucci\u00f3n, convirtiendo los focos de resistencia en zonas de destrucci\u00f3n. No obstante, cabe mencionar que, en la mayor\u00eda de incidentes violentos que acarrean destrucci\u00f3n, (de lugares, casas, carreteras, infraestructuras y todo aquello que Amira Hass llama \u201carmas de construcci\u00f3n ligera\u201d y que han transformado el espacio habitado de Palestina), \u00e9sta es el resultado de unas pol\u00edticas dise\u00f1adas para aniquilar el entorno material sin tocar los cuerpos de las personas de forma directa.<\/p>\n<p>Los ciudadanos que son buenos s\u00fabditos de su gobierno interiorizan el poder\u00a0 en mayor o menor grado, mientras los no-ciudadanos, subyugados a un poder arbitrario que pone la ley en suspenso y act\u00faa sin ning\u00fan tipo de mediaci\u00f3n, no interiorizan nada de nada. Para ellos, el poder debe actuar mostr\u00e1ndose abiertamente, estando presente en la superficie que controla. El poder s\u00f3lo se entiende como algo externo, visible, una fuerza amenazadora siempre presente en la interacci\u00f3n entre los estallidos de la violencia espectacular y el desastre y la presencia creciente de la violencia suspendida. Al ser no-ciudadanos, los palestinos carecen de cualquier herramienta legal para negociar con el poder el modo en que se les gobierna<sup>12<\/sup>. As\u00ed que, si no quieren ofrecer resistencia abierta ni obedecer sumisamente, lo \u00fanico que les queda es intentar eludir el poder o enga\u00f1arlo con improvisaciones, simulaciones y disimulos de todo tipo para evitar parecer sospechosos. Aunque siempre lo parecer\u00e1n, por lo menos mientras sigan siendo capaces de replicarle al poder. Para \u00e9ste, la resistencia no es s\u00f3lo las acciones palestinas, sino su mera presencia e identidad.<\/p>\n<p>El gobierno israel\u00ed rechaza que el uso continuado de la violencia de todo tipo pueda alentar la resistencia violenta y engendrar m\u00e1s violencia que la que pretende evitar. Despu\u00e9s de cada ataque terrorista, los portavoces israel\u00edes se apresuran a declarar que nunca hay bastante prevenci\u00f3n, por lo que no queda m\u00e1s remedio que usar todav\u00eda m\u00e1s violencia para prevenir la violencia imprevisible. Periodistas, pol\u00edticos y ciudadanos repiten sin pensar estos clich\u00e9s en los que la violencia siempre se presenta como preventiva. La violencia se genera para prevenir la violencia<sup>13<\/sup>. Esta \u201cviolencia para prevenir la violencia\u201d (VPV) asume la existencia de una fuente inagotable de ella, que no se debe materializar. Todo palestino constituye, con su mera presencia, una fuente y un destinatario de violencia suspendida. Pero, a diferencia de la presencia visible y molesta de este tipo de violencia en el bando israel\u00ed, la amenaza palestina es principalmente clandestina, siendo muy dif\u00edcil dejarla al descubierto. Para ello hay que amenazar, restringir el movimiento, controlarlo, infiltrarse en lugares para controlarlos y controlarlos para infiltrarse, practicar arrestos para hacer investigaciones e investigar para practicar arrestos, destruir tierras de cultivo para desenmascarar y desenmascarar para destruir tierras de cultivo, imponer el toque de queda, el confinamiento y el estado de sitio para restringir el movimiento, y viceversa. As\u00ed pues, la VPV es tan productiva como destructiva. Transforma el espacio, crea nuevas construcciones, inventa instrumentos y m\u00e9todos de control y produce y distribuye ansiedades, amenazas, rumores y riesgos innumerables. Esta violencia posee un car\u00e1cter totalizador; se dice que sin ella todo el mundo ser\u00e1 abandonado; pero, para darle rienda suelta, cualquiera puede ser abandonado. Siempre est\u00e1 en funcionamiento, no debe cesar un momento, nunca se toma vacaciones y est\u00e1 aqu\u00ed para quedarse. Todo el espacio israelo-palestino se halla dominado por esta l\u00f3gica absurda.<\/p>\n<p>Walter Benjamin propuso una \u00fatil distinci\u00f3n (\u00fatil en condiciones pol\u00edticas \u201cnormales\u201d) entre violencia fundadora, en el caso de una revoluci\u00f3n o golpe de estado, y violencia conservadora de derecho, en el caso de la acci\u00f3n de un ej\u00e9rcito cuyo fin es cumplir la legalidad.<sup>14<\/sup> La violencia suspendida que describimos parece quedarse fuera de esta definici\u00f3n, ni conserva el derecho ni funda un nuevo orden legal, ni siquiera desdibuja el contorno de ambas. Benjamin deconstruye su propia definici\u00f3n al argumentar que las pol\u00edticas de un poder \u201csin forma\u201d, cuya presencia es \u201cintangible, omnipresente y fantasmal\u201d, son para fundar nuevas leyes y preservarlas, en una idea que tambi\u00e9n desarrolla Derrida en uno de sus famosos trabajos<sup>15<\/sup>. Sin embargo, la ambig\u00fcedad, inherente en la violencia, que es tambi\u00e9n fundadora cuando conserva, y conservadora cuando funda, no se puede aplicar a la violencia suspendida. Mientras la violencia policial o militar de la que hablan Benjamin y Derrida es fundadora y conservadora <em>a la vez<\/em>, la violencia suspendida no es <em>ni<\/em> una cosa <em>ni<\/em> la otra.<\/p>\n<p>En los Territorios Ocupados, la violencia suspendida se aplica cuando el derecho est\u00e1 en suspenso total y no hay ning\u00fan intento de crear un sistema legal alternativo. Dicha violencia no conserva el derecho, sino su suspensi\u00f3n y constituye, no una nueva legislaci\u00f3n, sino una situaci\u00f3n de no-ley, que mantiene y recrea sin cesar. No obstante, hay que se\u00f1alar que el derecho no se ha abolido, s\u00f3lo suspendido, lo que significa que, al contrario de lo que sucede en una situaci\u00f3n de anarqu\u00eda producto de una guerra civil o una cat\u00e1strofe provocada, el sistema legal no se niega. De hecho, su negaci\u00f3n total tambi\u00e9n se halla suspendida. La presencia ubicua y cada vez m\u00e1s intensa de la violencia suspendida deja en estado de suspensi\u00f3n no s\u00f3lo al derecho, sino tambi\u00e9n a una posible erupci\u00f3n de violencia generalizada en forma de \u201cguerra total\u201d o de cat\u00e1strofe espectacular de gran magnitud.<\/p>\n<p>Las autoridades israel\u00edes y la mayor\u00eda de su poblaci\u00f3n representan y justifican tal violencia en aras de la \u201cseguridad\u201d y la necesidad de proteger a los ciudadanos de Israel de la versi\u00f3n palestina de violencia espectacular. A nuestro parecer, el impacto restrictivo real de la VPV no repercute en los terroristas palestinos, sino en la maquinaria de guerra israel\u00ed. Se trata de una forma de violencia que su aparato militar utiliza para imponer restricciones y evitar la eclosi\u00f3n total, tras tanta suspensi\u00f3n, del poder destructivo acumulado y desplegado en los Territorios. En casi cada gran enfrentamiento se reproduce la fantas\u00eda de estas eclosiones catastr\u00f3ficas. En ocasiones, las operaciones militares se conciben y se presentan como peque\u00f1os ejercicios de futuras operaciones a mayor escala, o que hay que tener preparadas por si acaso. Siempre puede haber una matanza m\u00e1s terrible que la actual en un barrio palestino o en un campo de refugiados. Lo que dura d\u00edas puede prolongarse meses. Se pueden detener, deportar y matar a m\u00e1s palestinos, dinamitar m\u00e1s casas y arrebatar o \u201cexponer\u201d m\u00e1s tierras cultivables. Siempre existe una raz\u00f3n pol\u00edtica y moral para mantener una operaci\u00f3n en su estado y alcance actuales, \u201climitados\u201d, posponer la pr\u00f3xima fase, retirarse antes de tiempo y, a\u00fan as\u00ed, declarar \u201cque se han alcanzado todos los objetivos\u201d. Mientras siga siendo flexible la diferencia entre la irrupci\u00f3n fantasmag\u00f3rica del poder de la violencia y el poder real, mientras el umbral de lo tolerable contin\u00fae desplaz\u00e1ndose y las personas se acostumbren alarmantemente a tipos de violencia que hasta hace poco les escandalizaban, la cat\u00e1strofe real o desastre de gran magnitud quedar\u00e1 siempre lejana. Del \u00fanico desastre del que existen indicios y que, por tanto, se puede abordar, es el que avanza sigilosamente y se hace cr\u00f3nico. La cat\u00e1strofe espectacular debe posponerse siempre. Las autoridades israel\u00edes permiten la participaci\u00f3n de organismos como las ONG locales, los observadores internacionales y las agencias, pero s\u00f3lo para cooperar con ellos en el abastecimiento de ayuda humanitaria cuando el peligro de cat\u00e1strofe es demasiado inminente.<\/p>\n<p>La violencia suspendida le permite al aparato dirigente funcionar sin ley, disciplina, ni ideolog\u00eda, aunque tambi\u00e9n sin guerra ni cat\u00e1strofe. Los Territorios Ocupados se hallan a las puertas de la ley y casi al l\u00edmite de la guerra y la cat\u00e1strofe, pero nunca llegan del todo. En las actuales circunstancias, con un ej\u00e9rcito israel\u00ed enfrentado a unos pocos grupos terroristas diseminados y mal armados, el estallido de la guerra acarrear\u00eda \u00e9xodos e incluso matanzas masivas de civiles. Puesto que los Territorios ya est\u00e1n ocupados y el enemigo no tiene ni gobierno ni ej\u00e9rcito, el \u00fanico objetivo de la guerra ser\u00eda reducir dr\u00e1sticamente el n\u00famero de no-ciudadanos, no-s\u00fabditos subyugados al poder israel\u00ed, para acabar del todo con su existencia como seres pol\u00edticos. No obstante, los palestinos no han sido aniquilados, ni asimilados, ni expulsados masivamente ni integrados. Se hallan regidos por el estado israel\u00ed como seres humanos temporales, excluidos de \u00e9ste, atendidos mediante el abandono, como nuevos tipos de <em>homini sacri<\/em>, en el sentido que Giorgio Agamben le da a el t\u00e9rmino<sup>16<\/sup>. La violencia suspendida instalada en el aparato de poder deja la soluci\u00f3n final en suspenso. La suspensi\u00f3n de la presencia y la presencia de la suspensi\u00f3n de la guerra total o cat\u00e1strofe, por un lado, y la de la instauraci\u00f3n del derecho por el otro, constituyen los dos polos posibles que estructuran el r\u00e9gimen israel\u00ed.<\/p>\n<p>Creemos que la reflexi\u00f3n entorno al \u201cmuro\u201d debe empezar desde la comprensi\u00f3n de estos hechos. En apariencia el muro constituye una perfecta m\u00e1quina arquitect\u00f3nica y geoestrat\u00e9gica de violencia suspendida. Concebido como herramienta de seguridad, est\u00e1 pensado para reducir el n\u00famero de \u00e9xitos en los ataques terroristas. Por su parte el gobierno lo ha presentado como una medida efectiva<sup>17<\/sup>. Al parecer, se afirma que no s\u00f3lo reduce la violencia espectacular palestina, sino que tambi\u00e9n contiene, o como m\u00ednimo reduce, la necesidad de respuesta violenta israel\u00ed. Aunque precisamente por ser un mecanismo \u00fatil de VPV, perfectamente integrado en la estructura actual de puestos de control, controles de carretera y circunvalaciones, el muro multiplica la presencia de violencia suspendida y aumenta de forma dram\u00e1tica su efecto destructivo, creando las condiciones de un estado de desastre cr\u00f3nico para los habitantes palestinos de Palestina.<\/p>\n<p><strong>Al borde de la cat\u00e1strofe <\/strong><\/p>\n<p>El cometido del muro es asegurar el cierre pr\u00e1ctico, potencial y virtual de los Territorios Ocupados de Palestina y su separaci\u00f3n total de \u201clo que ser\u00eda\u201d Israel, sea cu\u00e1l sea su trazado, y de los asentamientos jud\u00edos dentro de los Territorios. Lo que tiene de nuevo no es el cierre en s\u00ed mismo, sino su imposici\u00f3n y cumplimiento sin excepciones, as\u00ed como la presunci\u00f3n de que el cierre total sea posible. Cuando se aplica la ley marcial o se somete al control policial en casos de emergencia, el cierre declarado de una zona se hace efectivo mucho antes que su cierre arquitect\u00f3nico, si es que \u00e9ste llega a suceder. La delineaci\u00f3n de un espacio como cerrado y el cierre como cualidad de un espacio son conceptos que, aunque no necesariamente, suelen apoyarse en obst\u00e1culos materiales. Muros, vallas y diques pueden ayudar a erigir dicho cierre, pero tambi\u00e9n pueden significar un obst\u00e1culo para el movimiento sin promover un sistema de cierre total. La resistencia, longitud o profundidad de estas construcciones depende tanto de la resistencia que genere el cierre como de la voluntad de imposici\u00f3n de \u00e9ste. El muro no es la herramienta que <em>crea<\/em> el cierre, sino la que impone y mantiene un sistema de clausura ya existente frente a una creciente resistencia a la <em>geograf\u00eda de la separaci\u00f3n<\/em> en c\u00edrculos locales e internacionales, y la que encarna una voluntad cada vez mayor de imponer la <em>separaci\u00f3n total sin respetar ning\u00fan trazado geopol\u00edtico<\/em>.<\/p>\n<p>Todo ello se hace evidente al percatarnos de que ya hace mucho tiempo que los Territorios Ocupados han sido aislados o, por lo menos, preparados para poder ser aislados del resto del mundo. El primer cierre total de la zona se declar\u00f3 en 1991, durante la guerra de Irak. Durante m\u00e1s de seis semanas, los espacios palestinos dentro de los Territorios Ocupados quedaron separados del exterior y de las zonas jud\u00edas que hay en su interior, convirti\u00e9ndose en campos de reclusi\u00f3n para los habitantes palestinos. Lo que inicialmente era una medida extrema, rotunda y poco sofisticada, adoptada a ra\u00edz de una situaci\u00f3n excepcional, se ha convertido desde hace tiempo en una rutina. Este cierre se ha transformado en un sofisticado aparato <em>sui generis<\/em>, integrado por un conjunto de herramientas arquitect\u00f3nicas, de observaci\u00f3n y militares <em>quasi<\/em> legales que circunscriben el espacio, lo a\u00edslan y controlan por d\u00f3nde y en qu\u00e9 medida se puede penetrar en \u00e9l. Esta transformaci\u00f3n tuvo lugar sobre todo durante los a\u00f1os de Oslo, al amparo del proceso del paz del mismo nombre. Los territorios se ha convertido en un puzzle de espacios semi-aislados cuyos l\u00edmites se pueden redefinir en cualquier momento por decisi\u00f3n caprichosa o estrat\u00e9gica de los comandantes israel\u00edes locales. Cada uno se halla conectado o desconectado de los dem\u00e1s seg\u00fan decretos militares impredecibles que, en cuesti\u00f3n de minutos u horas, convierten cada pedazo de territorio en un campo aislado. La segunda Intifada aceler\u00f3 el proceso y sirvi\u00f3 de pretexto para la consolidaci\u00f3n de este mecanismo de dominaci\u00f3n, presente mucho antes del inicio de su aplicaci\u00f3n. As\u00ed mismo, tambi\u00e9n le oblig\u00f3 a hacerse m\u00e1s visible (m\u00e1s tarde retomaremos este tema).<\/p>\n<p>Pero, \u00bfd\u00f3nde est\u00e1n exactamente \u201clos territorios\u201d? La<em> Green Line<\/em> (L\u00ednea Verde) que supuestamente separa Israel del territorio palestino ocupado por Israel en 1967 hace tiempo que ya no existe, tan s\u00f3lo persiste en los mapas de las autoridades palestinas y los israel\u00edes de izquierdas para marcar la separaci\u00f3n entre las fuerzas jordanas e israel\u00edes declarada por el acuerdo de armisticio de 1949, y la l\u00ednea que esperemos que un d\u00eda separe el estado de Israel de un futuro estado palestino. A lo largo y a los lados de esta L\u00ednea Verde, se ha levantado muchos pueblos y aldeas que, junto con las antiguas poblaciones israel\u00edes (tanto \u00e1rabes como jud\u00edas), conforman la llamada <em>Seam Line<\/em> (traducida a veces como \u201cl\u00ednea o zona de juntura\u201d), una franja de tierra larga y ancha. Tanto para civiles, soldados y colonos israel\u00edes, como para los palestinos, los territorios comienzan donde termina la <em>Seam Line<\/em>, aunque nunca se ha dibujado un mapa de este l\u00edmite. Se trata de una l\u00ednea flexible, que puede renovarse a diario sobre el mapa y sobre el terreno seg\u00fan las \u201cnecesidades del momento\u201d. Hace poco, estas necesidades significaron una serie de cierres locales y el cierre herm\u00e9tico de las zonas palestinas, todas ellas en mayor o menor grado. Seg\u00fan la definici\u00f3n m\u00e1s prudente, y quiz\u00e1s la m\u00e1s acertada, el t\u00e9rmino \u201cTerritorios\u201d designa en realidad toda aquella zona que puede ser cerrada sin aviso y sin mas proceso previo que el decreto que emita un general del ej\u00e9rcito. La zona \u201cclausurable\u201d no tiene porque cerrarse en su totalidad o a un mismo tiempo. En el caso de circunstancias extremas, como la guerra de Irak o alguna operaci\u00f3n militar importante, as\u00ed como en fechas se\u00f1aladas, como las vacaciones del A\u00f1o Nuevo jud\u00edo, la Pascua jud\u00eda o el D\u00eda de la Independencia, el cierre supone una medida para englobar toda la zona, mientras en otras ocasiones, \u00e9ste es parcial y local y s\u00f3lo sirve como recurso de divisi\u00f3n y separaci\u00f3n.<\/p>\n<p>La autoridad para declarar un \u00e1rea \u201czona militar cerrada\u201d no se limita a los Territorios Palestinos, sino que la ostentan los ej\u00e9rcitos a ambos lados de la L\u00ednea Verde, como parte de la ley promulgada durante el estado de emergencia en la \u00e9poca del Mandato Brit\u00e1nico y que no ha sido eliminada por la legislaci\u00f3n israel\u00ed. Tras el desmantelamiento del r\u00e9gimen militar impuesto en pueblos y aldeas \u00e1rabes entre 1948 y 1966, esta medida se ha usado en varias ocasiones en las zonas donde viven \u00e1rabes israel\u00edes y beduinos, pero casi nunca en las zonas jud\u00edas. Y mientras desde 1966, para los ciudadanos israel\u00edes el cierre se ha dado s\u00f3lo en casos excepcionales, desde 1991 los no-ciudadanos palestinos lo viven como norma. En la actualidad,\u00a0 las \u201czonas clausurables\u201d palestinas se representan, organizan, articulan y coordinan a trav\u00e9s de los tres mapas inabarcables que utilizan los principales grupos que habitan y se desplazan por la zona: los residentes palestinos, los colonos jud\u00edos y los soldados israel\u00edes.<sup>18<\/sup><\/p>\n<p>Los miembros de los tres grupos no pueden coexistir en los mismos lugares y mucho menos residir de forma permanente. Apenas pueden desplazarse por las mismas carreteras y cuando lo hacen, las utilizan de forma muy distinta. Para los soldados, el espacio entero es permeable, ning\u00fan lugar resulta inaccesible<sup>19<\/sup> y no hay ning\u00fan escondite que se les escape, aunque penetrar en algunos enclaves puede ser m\u00e1s dif\u00edcil y trabajoso que en otros. Los cierres y las restricciones afectan tanto a palestinos como a colonos, aunque de forma muy diferente: mientras para los colonos el cierre herm\u00e9tico de su espacio y la limitaci\u00f3n de movimientos son medios para protegerles, para los palestinos las mismas medidas son elementos de intrusi\u00f3n y penetraci\u00f3n, una red para el despliegue de la violencia y un pretexto y un s\u00f3lido refuerzo para sus estallidos espectaculares.<\/p>\n<p>Los tres mapas inabarcables representan y reproducen el constante esfuerzo por mantener separados a jud\u00edos y palestinos. La segregaci\u00f3n \u00e9tnica se encuentra en casi todas las zonas residenciales, lugares de trabajo, zonas comerciales y, sobre todo, las carreteras que las unen, aunque no de forma igual de estricta, formal o efectiva en todas partes. No obstante, el despliegue de asentamientos de colonos y bases militares a lo largo de Cisjordania, junto con las pocas instalaciones de infraestructuras econ\u00f3micas y m\u00e9dicas con que cuenta la zona, provocan que ning\u00fan grupo pueda quedarse quieto en su propia zona, movi\u00e9ndose s\u00f3lo por las carreteras interiores y sin cruzar el espacio de otros. La fricci\u00f3n constante entre los miembros de los tres grupos se hace inevitable y provoca m\u00e1s intentos por mantener la separaci\u00f3n que, a su vez, originan nuevas fricciones. El muro forma parte del viejo sue\u00f1o de poner fin a la fricci\u00f3n y mantener las zonas separadas, tan \u201climpias\u201d y \u201cpuras\u201d como sea posible. Pero como casi todas las herramientas locales de segregaci\u00f3n, el muro tambi\u00e9n significa una divisi\u00f3n que tan s\u00f3lo reubica el lugar de fricci\u00f3n, el momento de encontrarse y el modo de contaminar \u201cespacios est\u00e9riles\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed pues, el espacio no s\u00f3lo se segrega \u00e9tnica y funcionalmente, sino que su propia organizaci\u00f3n origina dicha segregaci\u00f3n. Al mismo tiempo, el control de movimientos que ejerce el ej\u00e9rcito israel\u00ed, junto a la libertad de la que \u00e9l mismo goza, sirve para integrar aquello que est\u00e1 constantemente segregado. La violencia que se usa para imponer la segregaci\u00f3n espacial o para irrumpir en espacios cerrados vincula ambos lados de toda frontera al aparato de poder que los engloba. Por lo tanto, el despliegue de la violencia suspendida y el estallido ocasional de la espectacular integran aquello que ha sido segregado espacialmente mientras, al mismo tiempo, la distribuci\u00f3n del poder vuelve a segregar lo que la violencia en estado puro ha integrado.\u00a0 A\u00fan as\u00ed, la dial\u00e9ctica no es sim\u00e9trica pues, despu\u00e9s de todo, el espacio del ej\u00e9rcito tambi\u00e9n abarca el de los colonos y de los palestinos y los\u00a0 comprime en uno solo, modificando su contorno, redibujando los l\u00edmites e imponiendo nuevas maneras de interconexi\u00f3n entre ellos.<\/p>\n<p>Naturalmente, existe otro espacio que se esgrime como superior: el espacio imaginario de los colonos, la Tierra de Israel completa (<em>Eretz Israel hashlema<\/em>) que, te\u00f3ricamente, comprende la zona palestina y la del ej\u00e9rcito. Su equivalente tangible ser\u00eda un mapa que incluyera la repartici\u00f3n de tierras, la planificaci\u00f3n medioambiental y arquitect\u00f3nica, las \u201cavanzadillas\u201d y \u201campliaciones\u201d de nuevos barrios y poblaciones recientes, que no muestran ning\u00fan respeto por sus vecinos. \u00c9ste es el espacio de colonizaci\u00f3n, constantemente en cambio. Se dice a menudo que el ej\u00e9rcito se limita a seguir las iniciativas de los colonos y a protegerles de la violencia palestina all\u00ed donde est\u00e9n y que no atiende a los palestinos cada vez que los jud\u00edos entran y salen de su campos y huertos. No obstante, por grande que sea la importancia geopol\u00edtica de lo colonizado o por poderosa que sea la peculiar combinaci\u00f3n entre espacio imaginario y su representaci\u00f3n detallada en los mapas de planificaci\u00f3n del entorno, la realidad es que la autoridad y la capacidad para decretar e imponer el cierre de un espacio colonizado y decidir las excepciones recae \u00fanicamente en los mandos del ej\u00e9rcito, no en los l\u00edderes colonos. Por mucho que \u00e9stos irrumpan tanto en espacios militares como palestinos para redefinir sus l\u00edmites con avanzadillas, incursiones en pueblos y cultivos y controles en carreteras de circunvalaci\u00f3n, todo ellos \u201cilegales\u201d, la segregaci\u00f3n espacial y la (re)integraci\u00f3n tan s\u00f3lo pueden tener lugar por medio de la presencia militar y la articulaci\u00f3n de dicho espacio en su lenguaje y sus mapas. Y es m\u00e1s; \u00fanicamente el soberano (encarnado por el gobierno, el ministro de defensa, el jefe del gabinete o el comandante local), del mismo modo que posee autoridad para decidir las excepciones, es quien puede declarar el \u201cabandono\u201d o la retirada, de cualquier tipo, de ciertos espacios. La excepci\u00f3n y la exclusi\u00f3n sirven para reapropiarse de lo excluido y reestablecer el derecho<sup>20<\/sup>, mientras que el \u201cabandono\u201d o la retirada son herramientas para recuperar el control de la zona y reinstaurar el poder del ocupante.<\/p>\n<p>De este modo, el llamado plan de retirada sirve para recuperar el control y reafirmar su autoridad en la Franja de Gaza. Sin juzgar sus otras intenciones, \u00e9ste ya ha surgido el efecto deseado, (mucho antes incluso de que cualquier colono abandone su casa a la fuerza) y continuar\u00e1 siendo una de sus consecuencias si jam\u00e1s llega a materializarse. Lo mismo sucede con el muro. Mucho antes de concluir el proyecto, y en varios sitios mucho antes de empezar a erigirlo, el espacio se ha redefinido y redistribuido, dando lugar a nuevas reparticiones de tierra, restricciones de movimiento y m\u00e9todos para reintegrar el espacio que el muro, planeado o ya construido, vaya a dividir. En los dos casos expuestos, el espacio se redefine y se redistribuye unilateralmente a fin de recuperar el control total sobre la forma de moverse de los palestinos al entrar y salir de sus enclaves, sin entorpecer la penetrabilidad del espacio palestino, que queda siempre abierto a las incursiones del ej\u00e9rcito israel\u00ed. Tambi\u00e9n en ambos casos, algunos de los espacios de los colonos se ven amenazados por la reestructuraci\u00f3n del espacio militar. Mientras en la Franja de Gaza se prev\u00e9 su eliminaci\u00f3n total, en Cisjordania se esperan m\u00e1s restricciones para los asentamientos que no queden circundados por el muro. Estos agravios futuros, para los que ya se han previsto grandes compensaciones, son consecuencia del hecho que los colonos jud\u00edos de los Territorios Ocupados no sean ciudadanos normales: la legislaci\u00f3n israel\u00ed protege todos sus derechos, excepto sobre el propio espacio colonizado. Esos territorios nunca han sido totalmente anexados y la presencia de los colonos nunca se ha integrado completamente como algo \u201cnatural\u201d en la mentalidad colectiva israel\u00ed, y mucho menos admitido por los no-israel\u00edes. El sistema legal israel\u00ed no puede garantizarles ni la libre circulaci\u00f3n por los Territorios ni la posesi\u00f3n de tierras. Desde el punto de vista del sistema, el espacio colonizado nunca ha sido pacificado ni \u201ccivilizado\u201d(a parte del territorio anexado en la zona m\u00e1s extensa de Jerusal\u00e9n) y se mantiene en un estado de emergencia permanente. Se trata de un lugar en el que el derecho nunca se ha implantado (ni retirado) completamente y la excepci\u00f3n se ha convertido en la norma, en la due\u00f1a del lugar. El espacio en s\u00ed (palestino en su mayor\u00eda, aunque no todo) se puede abandonar, da\u00f1ar y destruir sin riesgo de castigo<sup>21<\/sup>. Adem\u00e1s, durante muchos a\u00f1os, los gobiernos israel\u00edes han actuado como si este espacio no pudiera ser puesto en tela de juicio, ni tan solo en pro de la paz, una postura que comparten muchos nacionalistas jud\u00edos y fundamentalistas religiosos. El espacio colonizado, abandonado a prejuicios que quedan impunes y excluido del reino de sacrificio religioso, se ha convertido en algo sagrado, una suerte de <em>spatium sacer<\/em>. Como si el propio espacio hubiera asimilado las caracter\u00edsticas de un <em>homo sacer<\/em>,<sup>22<\/sup> frente a la situaci\u00f3n palestina de <em>homini sacri<\/em>. De hecho, en una primera instancia, los palestinos fueron apartados de este espacio por su supuesta naturaleza sagrada, cuya colonizaci\u00f3n dirigieron una avanzada de fundamentalistas mesi\u00e1nicos que trabajaron para transformarlo con el fin de cambiar el tiempo hist\u00f3rico.<\/p>\n<p>Todas y cada una de las facetas de la vida palestina, como la econom\u00eda, el trabajo, el ocio, la pol\u00edtica, la resistencia armada, la cultura y la educaci\u00f3n, se desarrollan en el interior de este espacio sagrado\/abandonado, por lo que se ven restringidas y definidas por un sistema de segregaci\u00f3n e integraci\u00f3n que opera en todas sus vertientes y manifestaciones. Dicho sistema no acata otra ley que la que inventa constantemente, que se inscribe y reinscribe en el espacio que controla y transforma incesantemente. La pl\u00e9tora de normas y reglamentos para articular, regir, contener o describir, una vez consumadas, las operaciones del aparato del poder tan s\u00f3lo tienen algo en com\u00fan: que est\u00e1n sujetas a la fase actual y temporal de especializaci\u00f3n del aparato, al cual dan forma y transforman constantemente. Nada es m\u00e1s constante que el cambiar constante del aspecto espacial de estas normas. Aunque su autoridad provenga de la ley israel\u00ed, aunque a veces se vean refrenadas por un respeto ocasional, limitado y parcial por la ley humanitaria internacional o reflejen los cambios de intensidad de la resistencia palestina, la presi\u00f3n de los colonos, las maniobras diplom\u00e1ticas o los intereses econ\u00f3micos, no obstante, todas estas influencias se hallan siempre sujetas a la mediaci\u00f3n y a la articulaci\u00f3n de la distribuci\u00f3n del poder y la triple segregaci\u00f3n\/integraci\u00f3n del espacio. Sin mucho esfuerzo extra y en muy poco tiempo, el mecanismo de cierre y restricci\u00f3n de movimientos es capaz de hacer que cualquier aportaci\u00f3n exterior (legal, pol\u00edtica, econ\u00f3mica, moral u otras) deje de tener sentido dentro del sistema de dominaci\u00f3n y evitar que se lleve a cabo.<\/p>\n<p>Todo ello da fe de las diferencias obvias, aunque desiguales, en la situaci\u00f3n y el bienestar de los palestinos de las diversas zonas dominadas. A la vez que el gobierno reacciona tanto frente a la resistencia palestina como, en ocasiones, a su sumisi\u00f3n, los comandantes locales gozan de cierta libertad para decidir sobre el cierre y el movimiento. As\u00ed, mientras hay lugares donde la gente puede ir a trabajar, a la escuela e incluso hacer vida social sin interrupciones, en otros puntos nadie puede acudir a trabajar durante semanas, las escuelas se cierran y las personas permanecen confinadas en sus casas durante largos d\u00edas y noches. Estas diferencias siempre se justifican desde el punto de vista de la seguridad, lo que precisamente viene a decir que hay que resegregar o reintegrar el espacio seg\u00fan las nuevas necesidades del aparato del poder, que no acata otras normas que las suyas. El cierre y la limitaci\u00f3n de movimientos son en aras de la seguridad, dicen, aunque se articulan y distribuyen de forma espacial: seguridad para los jud\u00edos, abandono para los palestinos. Garantizar la seguridad implica perpetuar la distribuci\u00f3n del espacio de un poder cuya ley se halla en suspenso y cuya presencia es como un p\u00e9ndulo entre la violencia espectacular y la suspendida, as\u00ed como entre la segregaci\u00f3n y la reintegraci\u00f3n violenta del espacio: un lugar sagrado, permanentemente el borde del desastre.<\/p>\n<p>Cuanto mayor es la violencia de dicha segregaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n en el espacio, m\u00e1s se parece a un campo, seg\u00fan la definici\u00f3n de Agamben<sup>23<\/sup>. Aunque no es un campo de concentraci\u00f3n, ni de trabajos forzados, ni de refugiados, sigue siendo un campo, un lugar cerrado con un derecho en suspenso y un poder que ejerce una serie de segregaciones espaciales sobre segmentos ya segregados de la poblaci\u00f3n. En dicho campo, la suspensi\u00f3n excepcional y temporal se instala como estado natural de las cosas. La vida se convierte en <em>nuda vida<\/em>, desprovista de la protecci\u00f3n de un sistema legal o un estatus pol\u00edtico, completamente invadida por los mecanismos de poder que la hace, al mismo tiempo, objeto de conocimiento y destinatario de violencia. En el campo, esta <em>nuda vida<\/em> es el punto donde confluyen el conocimiento y el poder, donde se intercambian, se alimentan y se producen mutuamente, incesantemente, sin derecho ni discurso pol\u00edtico de por medio. Las normas del poder se inscriben directamente en los cuerpos de la poblaci\u00f3n, en sus propiedades y en su espacio, y cualquier intento de reclamarlos se interpreta inmediatamente como resistencia contra este poder.<\/p>\n<p>Con todo, el campo no es un espacio donde se ha enviado o deportado a los palestinos, sino una estructura impuesta en su lugar de residencia. Para ellos, el campo est\u00e1 dentro de sus casas, aldeas y pueblos, huertos y campos. A la fragmentaci\u00f3n del espacio y el control total de sus movimientos se le suma la temporalidad impuesta al espacio palestino por parte del poder. Las restricciones, regulares y excepcionales, suelen ser temporales. Lo documentos de identidad y permisos para salir y entrar de las zonas cerradas tambi\u00e9n son temporales y hay que renovarlos con frecuencia<sup>24<\/sup>; en la zona m\u00e1s extensa de Jerusal\u00e9n hay miles de personas que han perdido, literalmente, el derecho a regresar a su lugar de origen por todo tipo de motivos administrativas<sup>25<\/sup>. La demolici\u00f3n de casas es ya tan frecuente que, en algunas zonas, la existencia de un hogar propio parece algo temporal<sup>26<\/sup>. Adem\u00e1s, la amenaza de la deportaci\u00f3n y la expulsi\u00f3n flota permanentemente en el aire, como la presencia suspendida del arma espacial total.<\/p>\n<p>En muchos campos, las personas se hallan en un estado de transici\u00f3n m\u00e1s o menos temporal. Esta temporalidad, junto a la fugacidad, el sentimiento de aplazamiento y la suspensi\u00f3n que los caracterizan crean o confieren una identidad com\u00fan a todos sus habitantes, sean turistas, soldados, detenidos, refugiados o deportados. Al haber perdido o abandonado, temporal o definitivamente, su identidad y ra\u00edces en su lugar de origen y sin haber llegado todav\u00eda a su destino, comparten una experiencia similar: el campo suspende o borra las diferencias, a menudo notables, sobre su origen y destino y se convierte en un destino com\u00fan. En los Territorios,\u00a0 las personas se ven abocadas a un estado de transici\u00f3n fruto del mismo estado en que se hallan sus espacios de residencia. Y por ello, el destino com\u00fan de Palestina aparece terriblemente fragmentado. La fragmentaci\u00f3n del espacio origina diversos destinos locales seg\u00fan las condiciones contingentes y espec\u00edficas de cada uno de los enclaves o celdas separadas de la totalidad del campo. Adem\u00e1s, quienes habitan en tales celdas separadas espacialmente comparten un importante atributo: carecen de ciudadan\u00eda. Y precisamente de este modo, en calidad de no-ciudadanos, es como pertenecen al estado de Israel<sup>27<\/sup>. Esta privaci\u00f3n y la naturaleza de su existencia pol\u00edtica permiten convertir sus aldeas y pueblos en celdas de nuevos campos que, a su vez, hace posible su expulsi\u00f3n permanente del reino del derecho y la pol\u00edtica, de la civilizaci\u00f3n y la cultura. El campo no es un lugar donde se ha juntado a los palestinos, sino que el hecho de que se haya \u201cclausurado\u201d su lugar de nacimiento \u201cdentro de un campo\u201d, es lo permite que su existencia se vea permanentemente reducida a una <em>nuda vida<\/em>.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n del muro ha hecho visible el \u201cconfinamiento\u201d de los palestinos en los\u00a0 campos. Su implantaci\u00f3n posee efectos destructivos concretos para toda la poblaci\u00f3n atrapada en sus tent\u00e1culos serpenteantes y, al parecer, tambi\u00e9n est\u00e1 teniendo graves efectos psicol\u00f3gicos tanto en israel\u00edes como en palestinos. El muro ha contribuido a la aparici\u00f3n de nuevas formas de resistencia no violentas y plurinacionales, mediante las que moradores palestinos, israel\u00edes de la izquierda radical y voluntarios de diversas organizaciones internacionales protagonizan actos de desobediencia civil en las zonas de su construcci\u00f3n. Con todo, el muro no ha aportado ning\u00fan m\u00e9todo nuevo de dominaci\u00f3n que no existiera ya a nivel local. Antes de su levantamiento ya se aplicaban sistemas como la separaci\u00f3n, la fragmentaci\u00f3n del espacio, la segregaci\u00f3n espacial seg\u00fan la identidad nacional, los intentos de \u201climpiar\u201d m\u00e1s lugares de palestinos, la reducci\u00f3n radical del volumen de su movimiento y el control riguroso y detallado sobre todo aquello que se moviera. Lo que el muro a\u00f1ade es, por un lado, la destrucci\u00f3n del entorno palestino a lo largo del trazado, cuya l\u00f3gica reside precisamente en la ausencia de pauta comprensible y, por el otro, el fantasma de la separaci\u00f3n total, interpretada por medio de muchos nuevos puntos de fricci\u00f3n.<\/p>\n<p>Dicho de otro modo, el muro no ha creado el campo, sino que la estrategia y la realidad del confinamiento han conducido a su construcci\u00f3n. La transformaci\u00f3n de los territorios en espacio sagrado, se prefigura ahora de forma totalmente visible por medio de la construcci\u00f3n del muro (aunque no s\u00f3lo) y todo lo que lo rodea. Dicho espacio es una zona de excepci\u00f3n fuera de los l\u00edmites de la ley, generada \u00edntegramente sin residuos por medio de la interacci\u00f3n incontrolada entre la violencia espectacular y la suspendida que aboca a unas din\u00e1micas de construcci\u00f3n-destrucci\u00f3n, fragmentaci\u00f3n, segregaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n. En lugar del muro construido, lo que hay que enfatizar aqu\u00ed es su <em>construcci\u00f3n<\/em>: el largo proceso de planificaci\u00f3n, los preparativos legales, militares y f\u00edsicos, los enfrentamientos pol\u00edticos y diplom\u00e1ticos (en el plano local e internacional), las frecuentes modificaciones del trazado, el desmantelamiento y desplazamiento de fragmentos, las constantes pr\u00f3rrogas en la construcci\u00f3n de algunos segmentos (por falta de dinero, presiones pol\u00edticas y diplom\u00e1ticas, fallos judiciales, acuerdos locales con habitantes o colonos, etc.), cambios frecuentes en el n\u00famero de puertas abiertas en funcionamiento, su estatus y regulaci\u00f3n. Cada paso del proceso, cada una de las curvas en los cientos de quil\u00f3metros de su trazado, cada apertura o cierre de alguna de sus puertas, sirve de excusa para segregar y reintegrar espacios, para que el ej\u00e9rcito se despliegue de nuevo y permita la interacci\u00f3n entre la violencia espectacular y la suspendida. Puede que el muro haya brindado mayor seguridad a los israel\u00edes, pero ha hecho estragos entre los palestinos y ha mantenido la \u201cseguridad\u201d\u00a0 como un principio de segregaci\u00f3n y colonizaci\u00f3n. Cada curva en el camino ha facilitado que se encontraran nuevas formas para sacralizar espacio y relegar al abandono a sus habitantes. Un instrumento est\u00e1tico de separaci\u00f3n espacial ha resultado ser tan s\u00f3lo la cola de un monstruo sigiloso que devora y reterritorializa espacio al mismo tiempo, sin llegar a cortarlo jam\u00e1s en dos.<\/p>\n<p>El muro no es \u00fanicamente un gran proyecto en construcci\u00f3n, sino un proyecto inacabado en el que la inconclusi\u00f3n parece ser m\u00e1s estructural que accidental, por lo que no parece arriesgado afirmar que permanecer\u00e1 inacabado \u201cpara siempre\u201d, hasta que un d\u00eda, un nuevo proyecto (de anexi\u00f3n completa o de genuina reconciliaci\u00f3n) ponga fin a todo ello. El papel del muro no consiste en reducir la violencia, sino en ampliar y reproducir la dominaci\u00f3n y reinscribirla en el espacio. El muro no pretende separar completamente dos comunidades en conflicto, sino que forma parte de un mecanismo de segregaci\u00f3n y reintegraci\u00f3n espaciales que sirve para que el bando al poder controle el conflicto. Para tales prop\u00f3sitos, toneladas de cemento armado no son tan efectivas como las puertas de acceso que albergan y los constantes cambios de estatus y regulaciones<sup>28<\/sup>. Aquello que en realidad sucede \u201cen el suelo\u201d no lo contiene el muro de hormig\u00f3n. Forma parte de lo que incluye y de lo que rodean las entradas y las zonas de fricci\u00f3n circundantes que, <em>junto con las partes inacabadas del muro<\/em>, conforman una red de permeabilidad en cambio permanente que esparce el poder, permite proseguir con el proceso de colonizaci\u00f3n, confina a la poblaci\u00f3n palestina en un campo y disecciona su vida cotidiana.<\/p>\n<p>Las autoridades y los art\u00edfices de las corrientes de opini\u00f3n israel\u00edes sostienen que el muro supone una mera sustituci\u00f3n de la soluci\u00f3n pol\u00edtica. Su car\u00e1cter temporal permitir\u00eda eliminarlo en tiempos de paz o reubicarlo seg\u00fan el acuerdo a que llegaran ambas partes pero, mientras tanto, constituye una soluci\u00f3n pol\u00edtica suspendida. A falta de \u00e9sta, el muro es una soluci\u00f3n militar-geogr\u00e1fico-arquitect\u00f3nica que entretanto \u201cnos\u201d protege y \u201cles\u201d abandona. Y al parecer, la \u00fanica manera de \u201cconseguirnos\u201d una protecci\u00f3n perfecta es \u201cabandonarles\u201d completamente. El muro es la encarnaci\u00f3n y el medio que articula dos fantas\u00edas complementarias: por un lado, la desvinculaci\u00f3n total de los palestinos (\u201cYa no queremos ver a ninguno por aqu\u00ed\u201d) y su absoluto abandono (\u201cDejemos que se maten entre ellos, que mueran de hambre, que se beban el mar de Gaza\u201d). Sin embargo, estas fantas\u00edas nunca podr\u00e1n realizarse plenamente, pues la desvinculaci\u00f3n total implica el abandono absoluto y el desastre \u201ctotal\u201d se halla en un estado de suspensi\u00f3n similar a la posposici\u00f3n de la decisi\u00f3n pol\u00edtica. Desde 1967, la mayor\u00eda de gobiernos israel\u00edes, igual que sus equivalentes palestinos en varias ocasiones, optaron por una pol\u00edtica t\u00e1cita de evadir y posponer dichas decisiones pero, tras la segunda Intifada<sup>29<\/sup>, la suspensi\u00f3n del desastre a gran escala ha pasado a ser un elemento esencial de su aparato de gobierno en los territorios.<\/p>\n<p>Como consecuencia de la geograf\u00eda de la segregaci\u00f3n, la capacidad de los palestinos para ganarse el sustento ha disminuido hasta niveles subsaharianos<sup>30<\/sup>, cosa que, al mismo tiempo, es un modo de perpetuarla. Al llevar a la poblaci\u00f3n al borde del desastre, se fomenta la sumisi\u00f3n y la dependencia y se moviliza a la comunidad humanitaria internacional, de modo que la econom\u00eda palestina, y por lo tanto la ocupaci\u00f3n, pasa a sustentarse en las subvenciones en unas proporciones muy superiores a las de cualquier otra crisis humanitaria contempor\u00e1nea<sup>31<\/sup>. Pese a la tirantez y la tensi\u00f3n obvias entre ellas, la violencia suspendida y la acci\u00f3n humanitaria trabajan de forma simult\u00e1nea, se complementan y coordinan sorprendentemente bien. En la actualidad, la suspensi\u00f3n es el gozne que articula la conexi\u00f3n entre el aparato humanitario y el militar. En el nuevo tipo de campo palestino, todo se halla en suspensi\u00f3n, en comp\u00e1s de espera: la vida cotidiana, el derecho y el sistema legal al completo, la guerra total, el abandono (en s\u00ed mismo una forma de suspensi\u00f3n), el desplazamiento de masas de poblaci\u00f3n, la eclosi\u00f3n total de la cat\u00e1strofe humanitaria, una salida pol\u00edtica permanente del conflicto o una soluci\u00f3n final, sea cual sea su naturaleza. El aparato violento del poder deja en suspenso no s\u00f3lo la ley y la vida cotidiana, tambi\u00e9n la guerra total y el desplazamiento de masas, en un proceso en el que el aparato humanitario desempe\u00f1a un papel activo. La distribuci\u00f3n directa de ayuda y su impacto indirecto en la opini\u00f3n p\u00fablica y en las autoridades israel\u00edes evitan que el desempleo devenga malnutrici\u00f3n y que \u00e9sta, a su vez, provoque una hambruna que, al no generalizarse, deja en suspensi\u00f3n la situaci\u00f3n de desastre que acarrear\u00eda. Asimismo, con su sola presencia en calidad de representantes y miembros de la comunidad internacional, contribuyen, por lo menos de forma temporal, a la suspensi\u00f3n de las pol\u00edticas de dominaci\u00f3n de mayor brutalidad y ayudan a evitar que las matanzas dirigidas se conviertan en masacres y que el derribo local de viviendas aboque a toda una poblaci\u00f3n a un desplazamiento en masa.<\/p>\n<p>En los peores momentos de crisis, y a fin de que \u00e9sta no empeore hasta cruzar la l\u00ednea imaginaria que la separa de la \u201caut\u00e9ntica\u201d cat\u00e1strofe (una l\u00ednea que se redefine seg\u00fan los cambios de sensibilidad y la atenci\u00f3n de una no menos imaginaria \u201ccomunidad internacional\u201d), el aparato de poder se muestra dispuesto a aligerar un poco el yugo, abrir puertas de acceso nuevas o destinar m\u00e1s soldados a los puestos de control para aligerar su cruce, entre otras reconsideraciones. La mayor parte de compromisos entre soldados israel\u00edes y residentes palestinos se inscriben en este contexto y ata\u00f1en a las interminables negociaciones para entrar, salir o cruzar los Territorios. Los palestinos esgrimen las \u201crazones humanitarias\u201d como uno de los pocos argumentos a que pueden apelar para obtener un permiso de circulaci\u00f3n<sup>32<\/sup> y se ven obligados a presentar y representar las necesidades b\u00e1sicas de sus m\u00ednimos vitales, su sufrimiento y sus p\u00e9rdidas para obtener los permisos que les autoricen a mantenerse en esos m\u00ednimos y aliviar algo su padecer<sup>33<\/sup>. Su magnitud, y la de la humillaci\u00f3n que encuentran en las puertas de paso, no se pueden esgrimir en tales negociaciones, pues son condiciones de las mismas. Las puertas y los puestos de control a ambos lados del muro son teatros donde las personas (re)presentan su <em>nuda vida<\/em>, en ocasiones varias veces al d\u00eda.<\/p>\n<p>El muro no ha reducido la existencia palestina a dicha <em>nuda vida<\/em>, ni ha levantado ese teatro donde \u00e9sta se representa. Tan s\u00f3lo le ha conferido mayor visibilidad, una presencia m\u00e1s amenazadora y un escenario de dimensiones enormes, adem\u00e1s de intensificar con total claridad el espectro de la soluci\u00f3n final (en forma de separaci\u00f3n o deportaci\u00f3n) y el sentimiento de temporalidad que ello provoca. Los bloques de hormig\u00f3n que se levantan, visibles desde todas partes, significan que la separaci\u00f3n total es inminente, que incluso la existencia de la <em>nuda vida<\/em> est\u00e1 en juego, que cada vez que se cruza es algo temporal, que cada logro en un puesto de control es ef\u00edmero y debe ser reconquistado con otra nueva ronda de tortuosas negociaciones. A\u00fan as\u00ed, siempre hay puertas de acceso, siempre existe la posibilidad de reabrir entradas cerradas y todav\u00eda hay zonas sin muro que afirman que el desastre real no ha sucedido a\u00fan, que existen posibles l\u00edneas de vuelo, que la resistencia, y no s\u00f3lo la sumisi\u00f3n, deber\u00eda hallar un cauce y redirigirse hacia donde avance la cola del monstruo. Y es precisamente la pervivencia de esta resistencia lo que reafirma a los israel\u00edes en la necesidad del muro.<\/p>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">1 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Este texto es un fragmento de un work in progress m\u00e1s amplio. Algunas partes se presentaron durante la conferencia \u201cThe Politics of Humanitarianism in the Occupied Territories\u201d (La pol\u00edtica del humanitarismo en los Territorios Ocupados) en el Van Leer Jerusalem Institute (20 y 21 de abril 2004).<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">2 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La l\u00ednea de demarcaci\u00f3n dictada por el gobierno de Shamir durante la Guerra de Golfo de 1991 fue la primera medida de cierre impuesta a los Territorios Palestinos en su totalidad. Amira Hass, \u201cColonialism Sponsored by the Peace Process\u201d (El colonialismo patrocinado por el proceso de paz), (en hebreo), octubre 2003, p. 12.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">3 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Jean Ziegler, Relator especial de la ONU, \u201cReport submitted to United Nations on the Right to Food in the Occupied Palestinian Territories\u201d (Informe para la ONU sobre el derecho a los alimentos en los Territorios Ocupados de Palestina), (avance de la primera edici\u00f3n sin revisar, borrador no publicado), septiembre 2003. El informe nunca se ha publicado oficialmente debido a presiones israel\u00edes y norteamericanas. El texto es tan s\u00f3lo un ejemplo de los numerosos informes en esta l\u00ednea publicados por diversos gobiernos y agencias internacionales como observadores de la que se podr\u00eda definir como la crisis humanitaria mundial m\u00e1s estudiada y mejor documentada en la actualidad. La primera conclusi\u00f3n del informe especial del Comit\u00e9 Internacional para el Desarrollo, de la C\u00e1mara de los Comunes brit\u00e1nica,\u00a0 \u201cDevelopment, Assistance and the Palestinian Occupied Territories\u201d \u201c(Desarrollo, asistencia y los Territorios Ocupados Palestinos) del 5-2-2004, establece que \u201clos niveles de malnutrici\u00f3n en Gaza y partes del West Banks son tan malas como las de cualquier lugar de \u00c1frica subsahariana. La econom\u00eda palestina no podr\u00eda ir peor, a menos que se hundiera\u201d. V\u00e9ase tambi\u00e9n el informe de John Dugard, Relator especial de la Comisi\u00f3n Europea para los Derechos Humanos, presentada en la Comisi\u00f3n de septiembre de 2003. Sobre el impacto espec\u00edfico del muro en la crisis humanitaria, v\u00e9ase el informe de Naciones Unidas \u201cThe Humanitarian Impact of the West Bank Barrier on Palestinian Communities\u201d (El impacto humanitario de la barrera del West Bank en las comunidades palestinas), septiembre 2004.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">4 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En ocasiones, se distingue entre ejercicio legal e ilegal de la fuerza y \u00fanicamente se considera violento \u00e9ste \u00faltimo. A veces, el uso de la fuerza (legal o no) que no implica el contacto directo con un cuerpo expuesto no se considera violento. Nosotros creemos que una acci\u00f3n es violenta al margen de su legalidad y de la existencia del contacto real entre fuerzas f\u00edsicas y cuerpos expuestos. No obstante, en este contexto no abordaremos el tema de la relaci\u00f3n entre legalidad e ilegalidad del acto de violencia, tan s\u00f3lo el de la\u00a0 interacci\u00f3n entre la suspensi\u00f3n y la erupci\u00f3n de las fuerzas f\u00edsicas.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">5 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Comp\u00e1rese el excelente an\u00e1lisis de Louis Marin sobre el poder y la representaci\u00f3n en la introducci\u00f3n de The Portrait of the King (El retrato del rey), Minneapolis: Minnesota University Press, 1987.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">6 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aqu\u00ed tomamos prestado el t\u00e9rmino de Giorgio Agamben en Homo Sacer: Sovereign Power and Bare Life, Stanford: Stanford University Press, 1998, p. 18. (Traducci\u00f3n al castellano: Homo Sacer: el poder soberano y la nuda vida, Valencia: Pre-textos, 1998). Como se ver\u00e1 m\u00e1s adelante, nuestra deuda con Agamben va mucho m\u00e1s all\u00e1 de este pr\u00e9stamo.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">7 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pensamos, por ejemplo, en algunos de los puestos de control reci\u00e9n erigidos en los que decenas, cientos o miles de personas se ven atrapadas en una reducida \u00e1rea rodeada de alambradas. Las colas de horas que se forman para pasar no tan s\u00f3lo significan humillaci\u00f3n, desposesi\u00f3n de sus derechos y el robo de su tiempo, sino que la zona frente a la puerta est\u00e1 tan abarrotada que las personas se pisan unas a otras, se empujan y se aprietan contra el alambrado, casi asfixi\u00e1ndose, cargando a duras penas con sus pertenencias e incapaces de atender a ni\u00f1os sollozantes, mayores y enfermos. Pero mientras la previa para pasar se convierte en una espera tortuosa, el momento del cruce est\u00e1 informatizado y perfectamente controlado y, al parecer del ej\u00e9rcito, es mucho m\u00e1s eficaz. Para un an\u00e1lisis exhaustivo del puesto de control, v\u00e9ase el pr\u00f3ximo trabajo de Tal Arbel \u201cThe Checkpoint\u201d (El puesto de control).<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">8 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 El ejercicio de la violencia se ejerce de forma constante en los puestos de control comentados en la nota anterior. Se confina a las personas en un espacio muy peque\u00f1o, se les hace esperar en fila y pasar por una \u00fanica puerta rotatoria, pero este tipo de violencia nunca se vuelve espectacular. Los cuerpos se tocan, se empujan y se retienen durante horas, pero no se atraviesan ni se masacran, ya que los soldados casi nunca disparan ni hacen uso de sus varas.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">9 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Sobre los aspectos legales del poder en los Territorios Ocupados de Palestina, v\u00e9ase Eyal Benvenisti, Legal Dualism: The Absorption of the Occupied Territories into Israel (Dualismo legal: la absorci\u00f3n de los Territorios Ocupados dentro de Israel), Boulder: Westview 1990, y The International Law of Occupation (La ley internacional de la ocupaci\u00f3n), Princeton NJ: Princeton University Press 1993, cap. 5. V\u00e9ase tambi\u00e9n Orna Ben-Naftali, Aeyal M. Gross y Keren Michaeli, \u201cIllegal Occupation: Framing the Occupied Palestinian Territory\u201d (Ocupaci\u00f3n ilegal: C\u00f3mo formular el Territorio Ocupado de Palestina), Berkeley Journal of International Law, pendiente de publicaci\u00f3n.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">10 T\u00e9ngase en cuenta que no nos referimos simplemente a la propaganda, a la que cualquier consumidor de noticias est\u00e1 expuesto en todas partes, sino a cuando temas como la educaci\u00f3n, la literatura y la memoria p\u00fablica, entre otros, se modelan desde un punto de vista ideol\u00f3gico.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">11 Comp\u00e1rese con \u00c9tienne Balibar, \u201cCitizen Subject\u201d (Ciudadano sujeto) en Eduardo Cadava et al. (ed.) Who Comes after the Subject? (Qui\u00e9n viene despu\u00e9s del sujeto?), Londres: Routledge, 1991, pp. 33-60. V\u00e9ase la discusi\u00f3n en torno a la figura cl\u00e1sica del subjectus, pp. 40-44. [N. de la T.: en ingl\u00e9s subject remite a \u201csujeto\u201d y \u201cs\u00fabdito\u201d].<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">12 El \u00e9xito parcial que obtuvieron en la corte suprema de algunos pleitos contra la construcci\u00f3n del muro, que aqu\u00ed presentamos como ejemplos a modo de r\u00e9plicas, ratifican nuestra postura: la construcci\u00f3n se paraliz\u00f3 en algunos lugares y se aceler\u00f3 en otros; el ej\u00e9rcito nunca ces\u00f3 de ejercer presi\u00f3n en los habitantes de las zonas donde deb\u00eda levantarse; las manifestaciones a lo largo del trazado del muro se han recrudecido y la represi\u00f3n se ha vuelto m\u00e1s violenta e incluso, a veces, mortal.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">13 Ganar significa asestar el \u00faltimo golpe, pero \u00e9ste s\u00f3lo es el \u00faltimo de una serie infinita que crea las condiciones para el pr\u00f3ximo golpe, de modo que ganar siempre alberga el embri\u00f3n de perder, y viceversa. La \u00fanica diferencia real es el mayor o menor grado de mortalidad y destrucci\u00f3n de la violencia. Seg\u00fan esta escala cuantitativa, los palestinos salen perdiendo.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">14 Walter Benjamin, \u201cCritique of Violence\u201d en Selected Writings, vol. I, 1913-1926, Cambridge MA: Harvard University Press, 1996, pp. 236-252. (Traducci\u00f3n al castellano, Para una cr\u00edtica de la violencia y otros ensayos, Madrid: Taurus, 1991).<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">15 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Ibid., p. 242; Jacques Derrida, \u201cForce of Law: The Mystical Foundation of Authority\u201d en Cardozo Law Review, vol. 11, n\u00ba 5-6 (1990), pp. 921-1045. (Traducci\u00f3n a castellano de Adolfo Baber\u00e1 y Patricio Pe\u00f1alver G\u00f3mez, Fuerza de ley. Fundamento m\u00edstico de la autoridad, Madrid; Tecnos, 1997).<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">16 Giorgio Agamben, Homo Sacer: Sovereign Power and Bare Life, cap. 1. Op. cit. n. 6<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">17 Existe una disminuci\u00f3n real del n\u00famero de intentos y de ataques terroristas perpetrados con \u00e9xito desde 2004 y, aunque puede estar relacionada con el muro, es muy dif\u00edcil de demostrar. Puede haber muchos m\u00e1s factores en juego, como las matanzas diarias de palestinos acusados de ser combatientes y un cambio en el ambiente pol\u00edtico, que expresa un apoyo cada vez menor a los atentados suicidas. El discurso de seguridad del muro contempla a los palestinos como bombas andantes que hay que detener a las puertas de Israel y no como sujetos que piensan y act\u00faan libremente. Sin tener en cuenta la voluntad y la perseverancia de los palestinos, \u00bfc\u00f3mo se explica que en la Franja de Gaza, completamente sellada (por una valla en lugar de un muro), los disparos y bombardeos palestinos sobre las zonas israel\u00edes sean constantes? \u00bfY por qu\u00e9 no sucede lo mismo en el West Bank?<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">18\u00a0 Hay otros grupos cuyos mapas pueden ser diferentes como, por ejemplo, los jud\u00edos israel\u00edes que no son colonos, o los palestinos con ciudadan\u00eda israel\u00ed. A\u00fan as\u00ed, no difieren tanto de los tres mapas principales sobre los cuales debatimos aqu\u00ed.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">19 Por lo menos en teor\u00eda, aunque a veces algunas zonas son menos permeables durante una temporada, dependiendo de la intensidad de la resistencia palestina.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">20 Giorgio Agamben, Homo Sacer: Sovereign Power and Bare Life, parte I. Op. cit. n. 6.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">21 El soci\u00f3logo palestino Sari Hanafi describe detalladamente la relaci\u00f3n destructiva de los israel\u00edes con el espacio habitado por los palestinos y su entorno, a la que llama \u201cspacio-cide\u201d. Sari Hanafi, \u201cSpacio-cide and Bio-politics: Coupling Refugees Issue and Land Issue in the Israeli Colonial Project\u201d (Spacio-cide y biopol\u00edtica: la relaci\u00f3n entre el tema de los refugiados y la tierra en el proyecto colonial israel\u00ed), pendiente de publicaci\u00f3n.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">22 Gorgio Agamben resucita la figura romana del homo sacer, alguien a quien se puede matar sin ser castigado pero cuyo sacrificio religioso, no obstante, no se permite (Giorgio Agamben, Homo Sacer: Sovereign Power and Bare Life, parte I. Op. cit. n. 6)<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">23 Ibid., parte III, especialmente cap. 7. Parafraseando el t\u00edtulo de esta parte del libro, se podr\u00eda decir que el campo se ha convertido en \u201cel paradigma\u201d o \u201cel nomos\u201d de la dominaci\u00f3n israel\u00ed en los territorios ocupados. No obstante, es importante tener en cuenta que, como se explica en las p\u00e1ginas 12 y 13, este campo no tiene unos l\u00edmites externos marcados.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">24 Para renovarlos hay que moverse, pero el movimiento se limita cuando los documentos dejan de ser v\u00e1lidos. Tal Arbel documenta el c\u00edrculo vicioso de las pol\u00edticas de los permisos en su trabajo, de pr\u00f3xima publicaci\u00f3n.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">25 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 M\u00e1s de tres a\u00f1os antes de la segunda Intifada, B\u2019TSELEM inform\u00f3 sobre el \u201cdesplazamiento silencioso\u201d de miles de residentes (informe especial sobre el desplazamiento silencioso, abril 1997). Despu\u00e9s de septiembre de 2000, la negaci\u00f3n de los derechos de los residentes por parte de la administraci\u00f3n s\u00f3lo ha hecho que aumentar.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">26 \u201cEn los \u00faltimos tres a\u00f1os y medio, el ej\u00e9rcito israel\u00ed y las fuerzas de seguridad han destruido m\u00e1s de 3 000 viviendas, centenares de edificios p\u00fablicos, propiedades comerciales privadas y vasta extensiones de tierra cultivable en Israel y en los Territorios Ocupados. Decenas de miles de hombres, mujeres y ni\u00f1os han sido desahuciados y se han quedado sin casa o sin su fuente de sustento. Miles de casas y propiedades han sufrido da\u00f1os, en muchos casos, de forma irrecuperable. Adem\u00e1s, otras decenas de miles de viviendas est\u00e1n amenazadas con la demolici\u00f3n y sus ocupantes viven con miedo al desahucio y a quedarse sin casa\u201d. Informe de Amnist\u00eda Internacional, Israel and the Occupied Territories Under the rubble: House demolition and destruction of land and property (Israel y los Territorios Ocupados bajo los escombros: Demolici\u00f3n de viviendas y destrucci\u00f3n de tierras y propiedades), mayo 2004.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">27 Cabe destacar que Israel administra un conjunto de tierras que comprende casi una cuarta parte del territorio que gobierna y que engloba a casi un tercio de la poblaci\u00f3n que vive oficialmente bajo su control, directo o indirecto. En el pasado, algunos reg\u00edmenes construyeron y administraron campos mucho mayores y peores que este. Puede que el r\u00e9gimen Israel construya un campo de una extensi\u00f3n tan desproporcionada que podr\u00eda amenazar con engullir al poder que lo ha erigido.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">28Para el estudio y la clasificaci\u00f3n de las m\u00e1s de 50 puertas para cruzar el muro v\u00e9ase, por ejemplo, el informe de Naciones Unidas \u201cThe Humanitarian Impact of the West Bank Barrier on Palestinian Communities\u201d (El impacto humanitario del muro del West Bank en las comunidades palestinas), 1 septiembre 2004.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">29 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Es razonable suponer que las fuerzas pol\u00edticas del exterior intervendr\u00edan en caso de que la situaci\u00f3n en los territorios llegara al extremo de la cat\u00e1strofe, siendo reconocida como \u201cemergencia humanitaria compleja\u201d por los pa\u00edses de Occidente. Hasta el momento, Israel ha tenido cuidado en no alcanzar ese punto. En este caso lo que nos interesa es el modo en que Israel, tras poner los territorios \u201cal borde de la cat\u00e1strofe\u201d ha utilizado este l\u00edmite como mecanismo de dominaci\u00f3n.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">30\u00a0 V\u00e9ase nota 2.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">31 V\u00e9ase Anne Le More, \u201cForeign aid strategy\u201d (La estrategia de la ayuda exterior) en The Economics of Palestine: Economic Policy and Institutional Reform for a Viable Palestinian State (La econom\u00eda de Palestina: Pol\u00edticas econ\u00f3micas y reformas institucionales para un estado palestino viable), David Cobham and Nu\u2019man Kanafani (ed.), Londres: Routledge, 2004; Adi Ophir, \u201cThe Role of the EU\u201d (El papel de la UE), conferencia presentada en la Faculty for Israeli-Palestinian Peace (FFIPP), III Conferencia Internacional (Bruselas, julio 2004). V\u00e9ase Mary B. Anderson, \u201c\u2018Do No Harm\u2019 \u2013 Reflections on the Impacts of International Assistance Provided to the Occupied Palestinian Territories\u201d (No hacer da\u00f1o. Reflexiones sobre el impacto de la ayuda internacional en los Territorios Ocupados Palestinos), informe sobre la visita a los Territorios Ocupados Palestinos, del 9 al 17 de mayo de 2004.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">32 Lo otro que un palestino siempre puede ofrecer es su colaboraci\u00f3n con el aparato del poder.<\/span><\/h5>\n<h5 style=\"padding-left: 30px;\"><span style=\"color: #444444;\">33 Las presentaciones no s\u00f3lo se llevan a cabo en los puestos de control, tambi\u00e9n en la decena de oficinas de \u201cadministraci\u00f3n civil\u201d, las llamadas District Civil Liaison Offices (Oficinas de Relaciones Civiles del Distrito), donde se presentan las solicitudes para los permisos. Dichas oficinas forman parte de mecanismo global de limitaci\u00f3n de movimientos y hay que integrarlas en el marco de la geograf\u00eda del muro y la red de puestos de control, controles de carretera, puertas de cruce y entradas. V\u00e9ase el informe de Physicians for Human Rights y Machsom Watch, The Bureaucracy of Occupation: the District Civil Liaison Offices (La burocracia de la ocupaci\u00f3n: las Oficinas de Relaciones Civiles del Distrito), diciembre 2004;\u00a0 Tal Arber, pendiente de publicaci\u00f3n.<\/span><\/h5>\n<p><strong> <\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-content\/uploads\/Adi-Ophir-roulotte05.pdf\">Ariella Azulay \/ Adi Ophir. pdf<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[4],"tags":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248"}],"collection":[{"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=248"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":838,"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/248\/revisions\/838"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=248"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=248"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/roulottemagazine.com\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=248"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}